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         Cuando una empresa se encuentra en un proceso de re-estructuración por diversos motivos: cambio de ciclo en la dirección, relevo generacional, compra de la empresa, absorción comercial o cualquier otro motivo que se os pueda ocurrir, se plantea la necesidad de realizar un proceso de revisión o auditoría laboral como garantía de que cualquier paso hacia adelante tendrá las garantías jurídicas necesarias para evitar sobresaltos inesperados que puedan llevar a asumir posibles sanciones de las Administraciones Públicas o en cualquier caso una reclamación laboral de empleados de la plantilla – bien a título individual o colectivo.

          Dentro del proceso de revisión como parte de la intervención con una auditoría laboral convendría resaltar algunos aspectos, sencillos pero que en ocasiones pueden llevar sorpresas que afecten al bolsillo de la nueva gestión de la empresa.

1.- Las clausulas contractuales que llevan los contratos de trabajo, tanto anexos como documentos principales. La nómina, en muchas ocasiones, por realización de procesos automatizados no verificados, solo refleja una parte de la realidad salarial y del coste laboral del empleado. Lógicamente de aquí se podrán validar los costes laborales y su repercusión en el futuro de la empresa.

2.- La revisión del organigrama y la revisión de los puestos de trabajo y sus funciones. Está claro que cada trabajador tiene un perfil definido pero en ocasiones el día a día impide revisarlo y valorar uno a uno la valía y sentido que tiene un empleado con sus funciones debidamente catalogadas y desarrolladas. Cada trabajador es una pieza en el staff de la empresa pero si en el proceso de cambio hay un vacío que cubrir conllevará toma de decisiones recolocando en otro departamento o área a dicho empleado o valorando su necesidad en la empresa

3.- La utilidad que puede sacarse tras analizar el plan de carrera y el plan formativo de los empleados dentro de la organización. De que vale tener a alguien en tu empresa si no está motivado, si no sabe que se le dedica tiempo a su vida laboral y a su presente y futuro formativo.

Por último cabría resaltar que todo esto debe ubicarse dentro de un espacio como es la empresa y que solo un correcto encuadramiento en el marco de las relaciones laborales, donde seres humanos trabajan por un bien común o no?, debe medirse el compromiso, la cultura de empresa y la satisfacción diaria. Pero esto daría para un futuro post más enfocado a lo que sucede tras un cambio intenso en una empresa.

             La empresa- y más hoy en día – siempre está en cambio pero la realidad actual impide en ocasiones fijar una hoja de ruta o unos mínimos con los que trabajar. Solo desde el compromiso de la dirección con sus empleados y a su vez estos con la empresa, se podrán afrontar esos cambios. Pero siempre trabajando desde la transparencia.

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